ES ÚTIL LA RADIOFRECUENCIA EN EL DOLOR ARTICULAR ?

Sí. La radiofrecuencia (RF) puede ser muy útil para determinados dolores articulares crónicos, especialmente cuando el tratamiento conservador y las infiltraciones no proporcionan un alivio suficiente. Pero depende mucho de qué articulación y cuál sea el origen del dolor.

La idea es importante: la RF normalmente no se aplica sobre la articulación ni regenera el cartílago. Se actúa sobre las pequeñas ramas nerviosas sensitivas que transmiten el dolor desde esa articulación.

¿En qué articulaciones funciona mejor?

La evidencia y utilización clínica son especialmente relevantes en:

Articulaciones facetarias lumbares y cervicales: es una de las indicaciones clásicas. Se realiza radiofrecuencia térmica de las ramas mediales, habitualmente después de demostrar mediante bloqueos diagnósticos que las facetas son el origen del dolor.
Rodilla: la radiofrecuencia de los nervios geniculados puede ser útil en artrosis moderada-grave cuando persiste el dolor pese a tratamiento conservador, o cuando no se desea/no es posible una prótesis.
Articulación sacroilíaca: puede realizarse RF de las ramas laterales sacras en pacientes correctamente seleccionados.
Cadera: la denervación mediante RF de ramas sensitivas, principalmente de los nervios femoral y obturador, puede utilizarse en determinados pacientes con coxartrosis dolorosa.
Hombro: puede utilizarse radiofrecuencia, frecuentemente pulsada, sobre el nervio supraescapular en algunos cuadros de dolor crónico.
¿Radiofrecuencia térmica o pulsada?

No son equivalentes.

RF térmica: produce una lesión controlada del nervio sensitivo. Es la utilizada clásicamente para la rizólisis facetaria y también puede emplearse en geniculados, cadera y sacroilíaca.

RF pulsada: trabaja a temperaturas inferiores y busca fundamentalmente neuromodular, sin producir una neurolesión térmica significativa. Puede ser interesante cuando se actúa sobre nervios mixtos o estructuras donde no queremos producir una denervación.

También existe radiofrecuencia refrigerada (cooled RF), que genera una lesión de mayor volumen y tiene especial interés en la denervación de rodilla y, en determinados casos, sacroilíaca.

¿Cuánto dura?

Cuando funciona, el beneficio puede mantenerse aproximadamente 6–12 meses, aunque existe mucha variabilidad. El nervio puede regenerarse y el dolor reaparecer, por lo que el procedimiento puede repetirse en pacientes que previamente hayan respondido bien.

Un punto clave es que la radiofrecuencia trata el dolor, no la artrosis. No reconstruye el cartílago ni evita necesariamente la progresión de la enfermedad articular.

En resumen: sí es una herramienta importante para el dolor articular crónico, sobre todo en facetas cervicales/lumbares, rodilla, sacroilíaca y determinados pacientes con dolor de cadera. La selección correcta del paciente y, en algunas localizaciones, la respuesta a un bloqueo diagnóstico previo son determinantes para obtener buenos resultados.

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